Uruguay: Violencia feroz en cuarentena

Organizaciones defensoras de las mujeres observaron un aumento en los niveles de letalidad y crueldad en contra de niñas y adolescentes, víctimas de abusos sexuales. Mientras que en mujeres adultas la violencia psicológica fue la más preponderante


Texto: Jesenia Freitez/Marjuli Matheus/María José Martínez/Zurya Escamilla
Ilustración: Grecia Nexans/ Antonio Ramírez
Infografía: Yordán Somarriba/ Fátima Cruz



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"Una madre asesinada por su hijo, un padre mata a dos hijos, un hombre tira a su mujer desde un piso 7, otro deja su expareja en el Centro de Tratamiento Intensivo (CTI) en Canelones, otro en Durazno. ¿Por qué lo hacen? Porque pueden, porque crecieron aprendiendo que ellos mandan y que deciden, que son el jefe", fue el alarmante mensaje que escribió el 2 de junio en su cuenta de Twitter Mónica Bottero, directora del Inmujeres, sobre la cantidad de femicidios registrados en Uruguay durante el confinamiento.
Solo en el mes de marzo de 2020, 50% de los asesinatos registrados en Uruguay fueron de femicidios. Uruguay tiene alrededor de 3.4 millones de habitantes, por lo que ocho asesinatos en menos de un mes es una cifra alarmante y más aún que cuatro de ellos hayan sido mujeres asesinadas por razones de género.

Desarrollo, pandemia y violencia de género

El esplendor de un país reconocido internacionalmente por su indicadores económicos y sociales, y más recientemente por el éxito en el manejo de la pandemia de COVID-19, se ve ensombrecido por los niveles de violencia contra la mujer.
La tasa de femicidios es de 1.7 (por cada 100.000 mujeres), de acuerdo con cifras del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPALun índice superior al 1.4 que registra de México y al 1.1 de Brasil, países con una población mucho mayor y en los que la violencia de genero es un problema social ampliamente reconocido.
“Hemos tenido un promedio anual de 30 muertes, lo cual es una barbaridad para un país con tan pocos habitantes”, señaló Teresa Herrera, vocera de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, (RUCVDS).
Desde el 2 de marzo y hasta el 1 de julioUruguay registró 11 femicidios, de los cuales tres correspondieron a menores de edad.
La pandemia en el país ha incidido en los casos de violencia de género de manera similar a otros países. Primero, con una disminución de las denuncias en la primera etapa del confinamiento, pero con un exponencial aumento en las llamadas de auxilio por este tipo de violencia de más del 80% de las consultas telefónicas y pedidos de ayuda.
De acuerdo con Teresa Herrera, vocera de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, (RUCVDS), antes del COVID-19 se registraban 37 llamadas por día, en promedio, ahora, tras el confinamiento el número se incrementó en 76 por día.
Herrera añade que la proporción de violencia contra las mujeres y niños durante el tiempo de confinamiento “es altísima”, sobre todo “la intrafamiliar que en cuarentena se exacerbó” por todas las condiciones del encierro.
No aumentaron las denuncias, pero sí las consultas, incluso por parte de familiares y personas cercanas a estas mujeres, para pedidos de ayuda. Muy pocas de las llamadas al 911 se han traducido en una denuncia efectiva en las comisaría y juzgados, debido a que han cerrado por la pandemia”, indicó Herrera Sormano, quien forma parte del Observatorio de Violencia basada en género de Uruguay.
Los reportes de las llamadas a las línea de ayuda apuntan también a una agudización de la violencia psicológica, señaló la psicóloga Raquel Galeotti. La especialista destaca que esta fue la más preponderante con un 68.4%. A ella le siguen la patrimonial con 9% y la violencia económica con un 7.2%, explicó en referencia a los datos revelados por el informe “Violencia en casa. Dinámica al interior de los hogares en contexto de coronavirus en Uruguay”.
El estudio realizado en conjunto con la Intersocial feminista y la organización Nómade Comunidad Consultora expresa que 19% de las encuestadas aseguraron que, en la actualidad, estaban atravesando una situación de violencia en el hogar.
“La mayoría de las violencias están en el interior del país y en especial los que encuentran más alejados de la capital; al norte en un 59.9%”, destacó la también docente en el programa de Género, Sexualidad, y Salud Reproductiva del Instituto de Psicología de la Salud de Universidad de la República.
Por su parte, la Línea de Apoyo Emocional (0800 1920), que ofrece asesoría psicológica de manera gratuita y confidencial, las 24 horas del día, ha recibido un total de 8.100 llamados, con un promedio de 18 minutos de duración, entre el 14 de abril y el 20 de mayo. Con un promedio de 14 llamados por hora, los días con mayores números de llamadas son los lunes, jueves y viernes, en el horario comprendido entre las 15:00 a 17:00 y de 19:00 a 22:00 horas.
Del número de las llamadas, 73% corresponde a mujeres y 23% a hombres. Dentro de los motivos de consulta más frecuentes se incluyen síntomas depresivos, de ansiedad, sentimientos de soledad y aislamiento, entre otros.

Visibilizan abusos sexuales

La dinámica en cuarentena sobre la situación de violencia fue muy similar a la de otros países. A juicio de July Zabaleta, exencargada de la Dirección de la División Políticas de Género de Ministerio del Interior de Uruguay, era predecible que hubiera una reducción de las denuncias formales, pues las personas tienen menos probabilidades de salir. “En primer lugar por la cercanía y la presencia continua del ofensor en el hogar. En segundo lugar, hay que evaluar si el servicio policial brindado durante estos meses es de la misma calidad que antes o si se vio mermado en cantidad de funcionarios/as el servicio”.
La especialista resalta que en ningún motivo esto significó una disminución de la violencia en Uruguay. De esto dan cuenta los casos sobre violencia, abuso y explotación sexual, además de los femicidios que se han descubierto en el país durante la cuarentena.
“Ya habíamos sido advertidas de que estar encerradas con el abusador generaría una serie de dificultades para las mujeres. Lo que hemos visto es una serie de episodios de una ferocidad, que muestran un nivel de maltrato muy elevado”, indicó Herrera Sormano, quien también es integrante del Observatorio de Violencia basada en género.
La experta señala que, según los datos del Ministerio del Interior, para el período de marzo a mayo, los femicidios se encuentran por encima de lo registrado a 2019 en el mismo periodo de tiempo, pero por debajo de lo ocurrido en 2018.
Los datos de femicidios consumados son datos de cuidado, los casos en los que el agresor no logró acabar con la vida de la mujer víctima también han aumentado.
“En cuanto a las tentativas, de marzo a mayo de 2020, están por encima de igual periodo de 2018 y 2019. Las causas de la violencia siguen en este contexto, como la desigualdad y ciertas masculinidades dañinas, y esto se potencia con las medidas de aislamiento social”, agregó Zabaleta.
El impacto de la emergencia sanitaria por el COVID-19 llevó a las autoridades a decretar la feria judicial, una medida aplicada de manera similar a otros países en la que se restringen las actividades judiciales. Al respecto, la RUCVDS pidió prorrogar las medidas cautelares, así como dictar pensiones de forma inmediata y en especial reforzar los servicios de atención telefónica, entre otros.
En este tiempo de confinamiento las mujeres sufrieron, además, las sobrecargas en las tareas domésticas y de cuidado del hogar, resaltó la abogada Alicia Deus, especialista en temas de género.
“Otra cuestión que es importante tomar en cuenta es la disminución de los ingresos en lo hogares más vulnerables, por el hecho de quedarse sin trabajo o por estar en seguro de paro (…) hasta el hecho de que niños y niñas dejarán de asistir a clases (…) todas estas características aumentan y complejizan la situación de las víctimas, y quizás sea mucho más difícil en ese contexto imaginar una salida en forma de denuncia”, agregó Zabaleta, psicóloga con experiencia en Género y Políticas Públicas.

Casos en confinamiento

En cuarentena los casos de abusos sexual han tenido mayor visibilidad, señalan las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, en particular en contra de menores de edad.
“Han empezando a salir cada vez más casos de abusos sexual contra niñas, niños y adolescentes. Aunque el abuso sexual infantil siempre está oculto, pero se ha dado mayor visibilidad. Entre ellos están los casos de al menos tres menores de cinco años abusada por sus padres y padrastros”, indicó Herrera.
Desde la Asociación Civil El paso, una organización no gubernamental que ofrece ayuda y asesoría a las mujeres que sufren violencia, también ha visto el aumento de estos tipos de violencia hacia las mujeres en sus relaciones con su pareja y “situaciones de abuso sexual a niñas y adolescentes”, sostuvo Andrea Juanes, directora de la asociación.
Según la “Encuesta nacional de prevalencia sobre violencia basada en género y generaciones realizada por el gobierno uruguayo en 2019, y cuyos resultados fueron publicados en abril de 2020, 76.7% de las uruguayas encuestadas manifestaron haber sufrido situaciones de violencia en algún ámbito a lo largo de toda la vida.
“Con la pandemia empezamos a recibir pedidos de ayuda cada vez más seguidos los fines de semana, lo que incrementó las acciones de protección a cualquier hora. Hemos tenido que sacar niños de su hogar y llevarlos a hogares de protección”, destacó la directora de El Paso.
Tanto mujeres como niños y adolescentes “quedaron muy solos y desprotegidos en una situación que aumentó su vulnerabilidad, mientras las mujeres están atrapadas con sus agresores”, expresó.
Esa agudización de la violencia se ha visto reflejada en los casos que se presentan los fines de semana que, en su opinión, muestra, además, un “aumento de la letalidad y crueldad” por parte de los agresores.
 “Por ejemplo, tuvimos dos femicidios y dos intentos de femicidios; el asesinato de dos niños por parte de su papá (que según la legislación uruguaya entra entre los supuestos de femicidio por los antecedentes de violencia de género del perpetrador); también, una niña de 11 años embarazada por su padrastro. Un caso de pornografía infantil y otras dos niñas que, a través de los deberes, pidieron ayuda a la maestra y así se pudo detectar que eran víctimas de abuso”, argumentó.
Entre los muchos hechos de violencia que más han conmocionado a la opinión pública uruguaya está el descubrimiento de una de una red de explotación sexual a jóvenes, algunas adolescentes, conocida como Operación Océano que involucra a por lo menos 21 personas imputadas por la Fiscalía. Algunos de ellos destacan por ser exjueces, empresarios, políticos y maestros, entre otros, quienes ofrecían a menores de edad desde drogas hasta dinero a cambio de favores sexuales.

Refugios colapsados y otras violencias

La directora de la ONG El Paso llama la atención sobre la urgencia de mejorar los servicios de refugios ante situaciones de emergencia como la actual crisis sanitaria. El aumento de pedidos de ayuda en la cuarentena mostró que muchos de estos lugares rebasaron su capacidad de cobertura.
indica que la asociación ha tenido que hacer esfuerzos para brindar protección a mujeres víctimas de violencia y sus hijos, pues el Estado no está garantizando la disponibilidad de suficientes casas de refugio y los procesos son engorrosos.
“Hemos tenido que solicitar y gestionar apoyo de las autoridades, pero no hemos recibidos la respuesta rápida, lo que nos obligó buscar otras alternativas a través del respaldo de sindicatos. Actualmente hay muy pocas plazas y no es de inmediato, para lograr un cupo cuesta bastante trabajo”.

La ley es insuficiente

La ley que establece los supuestos en los que se produce un femicidio en Uruguay data de diciembre de 2017. La ley Nº 19.850, que modificó el Código Penal e introdujo el femicidio como agravante del homicidio en aquellos casos en el que una mujer sea asesinada por cuestiones asociadas a su género, define en su artículo número seis el femicidio como “la acción de extrema violencia que atenta contra el derecho fundamental a la vida y causa la muerte de una mujer por el hecho de serlo, o la de sus hijas, hijos u otras personas a su cargo, con el propósito de causarle sufrimiento o daño”, explicó la abogada Alicia Deus, especialista en temas de género.
Es uno de los conceptos más amplios en la legislación latinoamericana, pues contempla situaciones derivadas de la violencia extrema contra la mujer en la que se produce la muerte. El abanico es amplio y los parámetros son variados, por eso existen distintos tipos de femicidios:  íntimo; no íntimo; por agresión sexual; infantil; familiar; familiar sexual; por conexión; por ocupaciones estigmatizadas; por trata; por tráfico; el marco del narcotráfico; transfóbico; lesbofóbico y étnico racial.
Pese al avance en materia legislativa, como en otros países, en Uruguay se repite la situación en la cual existe una ley que en teoría protege a las mujeres, pero que en la práctica es de difícil aplicación, debido a la falta de reglamentos que las regulen y presupuestos para ejecutar políticas públicas efectivas que tiendan a la prevención y a la justicia.
Es por ello que la Red Uruguaya Contra la Violencia Doméstica y Sexual emitió un comunicado en junio de 2020, para exhortar a las autoridades del país a que velen por el cumplimiento efectivo de la ley. "Reglamentar en su totalidad la Ley 19.580 y dotarla del presupuesto adecuado, en especial lo referente a los procesos judiciales, la obligatoriedad de la enseñanza del tema en todo el sistema educativo y mejorar las intervenciones del sistema de salud”, es su principal demanda.

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