República Dominicana: Encerradas con el agresor y sin posibilidades de denunciar

Al menos 16 feminicidios se han cometido desde el mes de marzo, fecha en la que el mundo comenzó a confinarse ante la expansión de la COVID-19, revelan datos de la Procuraduría General de la República

Texto: Jesenia Freitez Guedez/María José Martínez
Ilustración: Pierre Daboin | Antonio Ramírez
Infografía: Yordán Somarriba | Denisse Hernández

Más de República Dominicana:

A finales de enero de 2020, centenares de dominicanas tomaron las calles portando sus pañuelos morados, exigiendo “No más violencia". Las organizaciones feministas se miraban con más fuerza que nunca y el apoyo de la sociedad parecía más sólido, sin embargo, mes y medio después sus esfuerzos sufrieron un duro revés ante la propagación de la COVID-19. Durante el confinamiento obligatorio, las mujeres continuaron siendo violentadas, pero ahora con menos posibilidades de denunciar al estar encerradas con su agresor.
Las mujeres —denuncian organizaciones defensoras de sus derechos— estuvieron sufriendo en silencio. Aunque en un primer momento se registró una reducción considerable en las denuncias por violencia de género, con el pasar de los días comenzaron a aumentar los reportes sobre diversos episodios de violencia en los hogares dominicanos, tal como lo reveló el “Resumen de Datos Estadísticos en período de cuarentena” del Observatorio de Igualdad del Ministerio de la Mujer.
En junio se dio el mayor número de ingreso de personas que buscaron refugio en las Casas de Acogida. El aumento fue significativo porque, desde el inicio de la cuarentena, se habían reportado menos denuncias. De las 1.241 personas víctimas de violencia extrema que recibieron protección del Estado, alrededor de 626 fueron recibidas en estos espacios, lo que representó un ingreso diario de 12 personas. El número incluye a 512 mujeres y sus 727 hijos e hijas menores de 13 años: 382 niños y 347 niñas.
En el resumen de datos estadísticos también se revela que del 17 de marzo y el 28 de junio, la “Línea Mujer *212” atendió 2.322 llamadas. Esto a equivale a 38.1% (884 llamadas) de mujeres que dijeron haber sido violentadas de manera física; 14% (336) denunció violencia psicológica; un 1.8% (41) denunció violencia verbal y una que informó sobre violencia patrimonial. Esta línea trabaja de la mano con el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911.
De las dominicanas que se animaron a denunciar, 47% está en el rango de edad de 20 a 39 años, seguidas de las menores de 20 años con un 9.8%. La provincia Santo Domingo lideró el número de llamadas de auxilio por violencia machista a la Línea Mujer *212, con un 30.5%, para 708 del total de las llamadas recibidas desde las 25 provincias identificadas por las usuarias; mientras que 19.6% (456) no reportó el lugar de procedencia.
Otras cifras hablan también de la peor violencia. Así lo muestran las estadísticas de feminicidios y homicidios de mujeres de la Procuraduría General de la República, quien registra 24 feminicidios íntimos ocurridos, en total hasta el 08 de junio. Del número, 16 se cometieron desde el mes de marzo, fecha en la que el mundo comenzó a confinarse ante la expansión del coronavirus.
Dichas estadísticas detallan también otra categoría como “homicidios” para describir las muertes de mujeres, quienes perdieron la vida en diversas formas. Estas van desde violencia intrafamiliar, violencia sexual, “pasional”, riñas, “conflicto familiar”, intento de atraco, hasta accidentes, entre otras, según el documento. En este reglón se precisa que 40 mujeres han muerto desde enero y hasta lo que va de año. De esa cifra, 22 se dieron desde el mes de marzo de 2020.

El desafío de parar los abusos

Las cifras siguen preocupando a las autoridades, expertos y organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres. República Dominicana registra una de las mayores incidencias de feminicidios en América Latina, en mujeres mayores de 15 años y a manos de su pareja o expareja íntima. Tal como lo muestran datos del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (en 2018). Esto ubica la tasa de feminicidios en 1.5 casos por cada 100.000 mujeres, es decir, una de las más altas en la región.
Por ello que, para Soraya Lara, directora del Patronato de Protección de Mujeres Maltratadas, la disminución de denuncias por violencia contra las mujeres, en un principio de la cuarentena, en nada refleja la realidad que las dominicanas han sufrido durante el confinamiento, que inició a mediados de marzo y culminó con levantamiento del estado de emergencia el pasado dos de julio.
“No ha habido una reducción, eso es una ilusión. Es la imposibilidad de las mujeres para salir a denunciar, porque están expuestas a mayor control en el hogar", aseguró Lara.
La defensora reveló, además, que en el subregistro que manejan como organización contabilizaron, durante un mes de confinamiento, ochenta llamadas de dominicanas que sufrían algún tipo de violencia. Por lo que insistió en que la “vulnerabilidad de la mujer aumentó con la mayor exposición de tiempo frente a su agresor”.
Syra Taveras Pineda, directora ejecutiva del Centro de Investigación para la Acción Femenina, destaca el hecho de que en el periodo de cuarentena pocas mujeres se atrevieron a denunciar. La mayoría tuvieron que estar “todo el tiempo con los hombres en la casa”. Agrega que también “hay otras situaciones como las económicas, el miedo, la inseguridad o tener que irse de su casa” que influyen al momento en el que una mujer considera denunciar a su agresor.
“Estamos esperando saber qué pasará ahora, cuando las mujeres empiezan a salir y hablar de lo sucedido en la cuarentena”, sostuvo Tavares.

Se agudizan agresiones psicológicas

Ivonne Guzmán, psicóloga del Ministerio de la Mujer, resaltó que en los primeros meses de cuarentena “la violencia que se ha agudizado”, principalmente, es la “violencia psicológica, expresada de manera verbal, y en menor medida la violencia física.
En la línea de atención psicológica, refirió Guzmán, quien apoya como especialista al Ministerio de la Mujer, se han presentado también casos clínicos por problemas de ansiedad, alteración del sueño, depresión, desesperanza, además de muchos comportamientos de tipo suicida. Todos durante la cuarentena.
Milton Cornielle, director del Instituto de Terapia y Psicología Familiar (INTEPSIF), añade que dentro de la violencia psicológica registrada en este tiempo se han dado actos de intimidación y hostigamiento, que es cuando un agresor subordina la víctima a su voluntad por medio de presión, lo que “impiden a las víctimas reaccionar”, tal como lo pudo comprobar durante el periodo de confinamiento. El especialista trabaja con parejas y excónyuges, quienes han incurrido en situaciones de violencia contra mujeres y el entorno familiar.
“Contactamos a nuestros usuarios, hablamos con ellos y cuando requerían intervención psicopedagógica hacíamos ese trabajo, y ciertamente hay una diversidad de casos, en la mayoría con ansiedad, síntomas depresivos y lo que es característico: dificultades o crisis de adaptación a la cuarentena. Pudimos valorar hasta qué punto había situaciones de riesgo o digamos procesos adaptativos adecuados en aquellas parejas que permanecen juntas todavía. Inmediatamente comenzamos a trabajar para desmontar cualquier idea que pudiera estar permitiendo esas reacciones”, explicó el expresidente del Colegio Dominicano de Psicólogos (Codopsi).
Por su parte, el psicólogo Luis Verge, quien trabaja también en los centros de atención de recuperación de victimarios en el país, destacó que han recibido un “alto volumen” de llamadas de mujeres que expresan problemas de depresión, ansiedad y preocupación en este tiempo. Verge apuntó que la violencia que se vivió en cuarentena es el reflejo de una violencia estructural que ya existe y que se agravó por componentes sociales y económicos que potenciaron conductas agresivas.
“Son los impactos de esta cultura ancestral, patriarcal donde el hombre siempre está en el centro de todo y las mujeres quedan relegadas en la periferia, pero, al final, teniendo que asumir roles indelegables. Eso crea una vulnerabilidad estructural que al llegar el confinamiento hace que las mujeres queden en condiciones más vulnerables de lo que ya estaban”.

Cifras en detalle

Marilin Pérez Colón, directora de prevención y atención a la violencia en el Ministerio de la Mujer, afirma que el aislamiento social llevó a una mayor exposición de la violencia para las mujeres, niñas y adolescentes.
El organismo revela —en el segundo informe trimestral de 2020— que en ese período que concuerda con el transcurso del confinamiento obligatorio se dieron un total de 7.174 atenciones legales y 1.143 psicológicas. Sin embargo, en el mismo período de 2019 las atenciones legales ascendían a 11.146 y las psicológicas a 3.742, pero en ese momento el país no enfrentaba una emergencia mundial que, hasta el nueve de julio, ha cobrado la vida de 842 ciudadanos en el territorio nacional y más de 500 mil en el mundo al cierre de esta investigación.
Las cifras de 2019, entre abril y junio, además detallan que el número de atenciones tribunales que se otorgaron en el país, por parte del Ministerio de la Mujer a favor de víctimas de violencia, fueron en total 3.740, de las cuales 3.460 eran procesos abiertos sin una sentencia y 214 fueron por sentencias penales. De esta última cifra, 55 corresponden a violencia psicológica, 25 por violencia física; 48 casos de violencia sexual; 14 por feminicidios; tres por trata y tráfico y 69 por pensión alimenticia; mientras que 66 fueron por sentencias civiles, (35) por casos de guarda y custodia, (18) régimen de visita y (13) entre otras.
En el mismo período en 2020, las atenciones descendieron a 2.698 en total. Estas se enfocaron en: 2.647 casos sin una sola sentencia y otras 24 sentencias penales en casos de violencia psicológica (2), violencia física (2), violación (6), feminicidios (6), pensión alimenticia (8), además de las 27 sentencias civiles por guarda y custodia (18), régimen de visitas (2) y de otro tipo (7).
La directora de prevención y atención a la violencia detalló que las primeras dos semanas de confinamiento “fueron prácticamente normales en el tema de violencia”, pero en la tercera comenzaron a notar “un ascenso”.
“Del 17 de marzo al 10 de mayo se recibieron 1.257 llamadas de la línea de emergencia, o sea, llamadas de auxilio, donde tenemos que ir a rescatar a las usuarias (…) La violencia va en su aumento, no como antes porque no te puedo decir que es como una vida normal, pero ha aumentado porque cada día estamos viviendo más con los agresores”, lamentó la funcionaria.
No obstante, rescató la puesta en marcha de otros espacios donde la mujer puede denunciar. Algunos de las mencionados por la directora fueron las llamadas al *212 y al 911. Estas se pueden hacer a través de las redes sociales, de manera presencial y con cierto tiempo de restricción, así como al pedir un comprobante fiscal y mencionar el código 212 ante una cajera de un supermercado o farmacia.
La funcionaria indicó que 14.8% de las usuarias han llamado por violencia psicológica, cuyas situaciones son parte de la fase inicial del ciclo de la violencia contra las mujeres
Pero son las estadísticas de violencia que ha registrado República Dominicana desde 2018 las que hace pensar que la situación se puede estar agravando en el subregistro de violencia, y que permanece oculta en todas sus formas.
Como ejemplo, lo reportado en 2018 por el Observatorio de Igualdad de Género, que indica que el 70.2% de las mujeres de 15 años y más han sufrido o experimentada violencia en los ámbitos público y privado, mientras que el 56.2% aseguró que lo experimentó en los últimos 12 meses del estudio. Entre ellas, adolescentes desde 13 años y más, quienes representaron el mayor registro con 61.4%. Le siguen el grupo, de 12 años, con 60% y los grupos de 9 y 11 años con 58%.
A ello se suma que para 2019 una mujer, en promedio, fue asesinada cada dos días y medio. En total 78 mujeres, cuyos asesinatos dejaron huérfanos a 300 niños, según datos de la revista digital Afrofemeninas. Más reciente, a comienzos de 2020, el país registraba siete feminicidios hechos que conmocionaron a la sociedad dominicana.
Son estos lamentables antecedentes estadísticos los que hacen dudar tantos a las autoridades como a las organizaciones que defienden a las mujeres sobre lo que puede estar ocurriendo al interior de los hogares.

Limitaciones para denunciar

La directora del Patronato de Protección de Mujeres Maltratadas señaló que es necesario que el Estado busque más mecanismos que permitan reducir las “muchas limitaciones” a las que se enfrentan las mujeres dominicanas cuando quieren denunciar violencia. En particular ante lo sucedido en cuarentena.
“Muchas ponen la denuncia cuando el marido se va a trabajar, entonces, no todas las fiscalías estaban abiertas en este tiempo. Tampoco tenían todo el personal para recibir los cientos o miles de denuncias que ocurren por día en el territorio nacional. Debemos considerar por qué una fiscalía modelo está abierta en el Distrito Nacional y no de igual manera en la provincia, por ejemplo. Entonces, creo que la mujer no ha tenido la oportunidad de ir a denunciar como lo necesita”, argumentó.
Lara resaltó la importancia de que todas las instituciones gubernamentales y de la sociedad civil tomen en cuenta los factores que afectan el entorno de las mujeres, niñas y adolescentes, con el fin de “ofrecer y garantizar que esa víctima realmente sea protegida su integridad física y psicológica”.
Lara insistió en que las autoridades de República Dominicana “tienen que hacer más” para atender el tema de la violencia en contra de las mujeres. Algunas de las primeras recomendaciones es la creación de “espacios únicos de trabajo” en conjunto con la sociedad civil que den acompañamiento a las víctimas de manera más estratégica, en especial a quienes se encuentran en áreas más remotas y pertenecen a los sectores más vulnerables del país.
“El Gobierno tiene que continuar incrementando los esfuerzos para detener este tipo de asesinatos, de feminicidio (…) Desde el Estado hay que crear políticas públicas que realmente funcionen, que tomen en cuenta el problema de la mujer es multidimensional, y que hay que abordarlo de esa manera con urgencia. No podemos seguir naturalizando más muertes ni más violencias”.

Comentarios