Nicaragua: Tejiendo redes de solidaridad contra la violencia




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Texto: Cinthya García/Maryórit Guevara
Ilustración: Grecia Nexans
Infografía: Yordán Somarriba/Fátima Cruz


Organizaciones y defensoras de derechos de la mujer han creado mecanismos de solidaridad y apoyo que permitan proteger la vida ante un contexto adverso que se ha recrudecido con la pandemia de COVID-19.
“Por eso es fundamental que se cuente con una amiga, una vecina, una familiar, a la cual se pueda acudir en situaciones complicadas”, porque “entre más te aislés, más vulnerable sos”, explicó Sandra Arceda, responsable del Colectivo 8 de marzo en Esquipulas, Matagalpa.
El Colectivo 8 de marzo ha dispuesto de tres líneas telefónicas que atiende una abogada y cuatro defensoras de derechos humanos, para dar respuesta y atención integral a las denuncias de las mujeres. Las comunicaciones están abiertas las 24 horas. Con cada llamada se crea un expediente, se da seguimiento y, según cada caso, se brinda el acompañamiento judicial, incluso desde que se establece la denuncia. A pesar de estos recursos, Arceda considera clave la creación de mecanismo de defensa.
La mujer tiene que aprender a buscar mecanismos de presión para que el agresor se sienta fiscalizado. Por ejemplo, decirle que va a llamar a su mamá, hacer la denuncia, advertirle que habrá personas dispuestas a llegar a su auxilio si él intenta hacer algo”, apuntó.
La especialista resalta la importancia de tener a la mano documentos personales, direcciones correctas a las que podría acudir, números de teléfonos y ropa por si existe necesidad de salir por protección.
Mientras la Red de Mujeres contra la violencia cuenta con un sistema de alerta rápida que busca la prevención del femicidio. Consiste en la comunicación eficaz con las defensoras, que de ser necesario, trasladan a la mujer a un albergue. Mensualmente pueden ingresar de dos a tres mujeres,  esto porque algunas que deciden ir, al final, ceden a la presión familiar o social y se quedan en sus casas. La Red de Mujeres también está ofreciendo consejería desde el espacio virtual. Además, apoyan a las defensoras con paquetes de alimentos y kit de limpieza.
Ante la falta de una defensora en su territorio a la que las víctimas puedan acudir, otras alternativas que las especialistas recomiendan es contar con una amiga, compañera de la iglesia o vecinas. Mayte Ochoa, integrante del Movimiento Feminista de Nicaragua, considera, asimismo, que es necesario la creación de planes de seguridad y protección.
Deben buscar un lugar donde se sientan seguras, que siempre tengan a mano un teléfono, algo con qué avisar, que tengan un bolso listo con ropa, un poco de dinero y artículos necesarios en momento de crisis, que les permitan salir con sus hijos ante cualquier emergencia”, orientó.
Las mujeres deben identificar sus zonas seguras, pero también sus entradas y salidas. Que conozcan en qué lugares podrían salir más perjudicadas, en cuáles tienen más riesgo. No obstante, el consejo es que si identifica que su vida está en peligro, lo mejor es tratar de calmarse, coinciden activistas y ONG.

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