España: El confinamiento que no cesa con el fin del estado de alarma

En los tres últimos meses, en España han muerto por violencia de género cinco mujeres y dos menores
Autoras: Nastascha Contreras/Nadia Gonçalves 
Ilustración e infografía: Grecia Nexans



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Barcelona - Tres meses de confinamiento han obligado a las mujeres que sufren violencia de género a convivir con sus agresores. Desde que se decretara el estado de alarma, el pasado 14 de marzo, cinco mujeres y dos menores han sido asesinados, víctimas de esta pandemia silenciosa.
El caso más reciente del que se tiene registro ocurrió en Úbeda (Jáen) el 14 de junio, en plena desescalada. Una mujer de 46 años de edad y sus dos hijos, de 12 y 17 años, fueron asesinados por la pareja de ella, un hombre de 52 años que luego se suicidó.
¿Cómo ha atacado la violencia contra las mujeres durante el confinamiento? Las cifras oficiales, aportadas por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, dan algunas pistas. En primer lugar, la disminución de víctimas mortales: en los meses de marzo a junio de 2019 murieron 19 mujeres víctimas a manos de sus parejas o exparejas; en el mismo periodo de 2020, ocho mujeres han sido asesinadas. Con la disminución de feminicidios, también disminuyó el número de huérfanos por violencia de género: de 11 entre marzo y junio de 2019, se redujo a tres en el mismo periodo de 2020. 
Pero la disminución de los feminicidios no se refleja de igual manera en otros tipos de violencia contra las mujeres o en la necesidad de asistencia psicológica y legal. Por el contrario, se han incrementado en cuarentena. Expertos en el área indican que el feminicidio suele darse cuando la mujer decide dejar a su agresor y este, en el desespero, recurre al asesinato. Por lo que para algunos especialistas, esto pudiera ser una de las explicaciones para la disminución de la tasa de asesinatos durante el confinamiento, pues la mujer quedó cautiva con su victimario.
De acuerdo con el Ministerio de Igualdad, durante el estado de alarma —entre el 14 de marzo y el 31 de mayo—, las llamadas de ayuda recibidas a los servicios de asistencia a víctimas de violencia de género han registrado un alza del 41.4% con respecto al mismo periodo de 2019, y las consultas online por correo electrónico han incrementado un 450.5%. 
Por el número 016 se recibió en este período 20.732 consultas, un aumento en comparación con las 14.662 recibidas en estos mismos días, en 2019. Mientras que por el correo electrónico 016-online@mscbs.es las peticiones de ayuda aumentaron, al pasar de 107 en 2019 a 589 en este mismo periodo de este año.
Por otra parte, el servicio de apoyo emocional y asistencia psicológica a víctimas por mensajería instantánea (Whatsapp) ha recibido 2038 consultas desde que empezó a funcionar, el pasado 21 de marzo.
En nota de prensa, la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, señala que ha habido un "ligero descenso" de las llamadas durante la desescalada, pero ha insistido en que no se puede bajar la guardia, porque es probable un "repunte" de la violencia física por la sensación de pérdida de control de los agresores sobre la víctima y sus hijos.
Asimismo, la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género denunció el  aumento de una "violencia silenciosa",  ejercida a través de las redes sociales.  Y de igual manera, las mujeres víctimas de violencia han usado "medios silenciosos", lo que evidencia que las mujeres ni siquiera han podido pedir ayuda en voz alta durante el confinamiento.
Otro dato a tener en cuenta es el incremento de casos activos por el Ministerio de Interior, estos son los casos en que víctimas de todo el territorio nacional han interpuesto una denuncia policial y están bajo vigilancia de los cuerpos de seguridad. Si para mayo de 2019 había 57.935 casos activos, en mayo de 2020 había 61.301, un aumento de 3.366 denuncias de violencia de género.

Ante el maltrato #Notequedesencasa

Ana Bella Estévez, activista y fundadora de la Fundación Ana Bella, miembro de la Red de Mujeres Supervivientes, ha vivido en su piel la violencia de género y ha logrado superarla. Su experiencia ha inspirado a miles de mujeres y cuenta ya con una red internacional de 200.00 voluntarias.
La llegada del COVID-19 y el decreto del estado de alarma no tomó desprevenida a su organización, el chat de atención y los números de consulta siguieron funcionando, y lanzaron la campaña #Notequedesencasa con supervivientes de la violencia machista para inspirar a otras mujeres a dar el paso de salir de la situación en que se encuentran.
“El confinamiento ha sido una barrera más que impide que la mujer rompa el silencio, en España solo dos de cada 10 mujeres maltratadas piden ayuda, en Europa tan solo el 14% denuncia. Para la sociedad, las mujeres víctimas de violencia de género son invisibles. Es difícil denunciar si estás 24 horas con tu agresor, el control que ejerce dentro de casa se intensifica y se impide que el exterior apoye a la víctima”, dijo Ana Bella al ser consultada sobre la situación de las mujeres maltratadas durante el estado de alarma.
En la Fundación Ana Bella, tal como se reflejan en las cifras de llamadas al 016, también se incrementaron el número de solicitudes durante el confinamiento. Si mensualmente atendían a 150 mujeres, durante estos meses están atendiendo una media de 400 llamadas o consultas.
Uno de ellos fue el caso de Hanna[*], una joven de 19 años de edad, que ha visto durante muchos años cómo su padre maltrata psicológicamente a su madre. Durante el confinamiento, Hanna llamó a la Fundación Ana Bella para pedir asesoría. Por WhatsApp contó para este reportaje que las descalificaciones y los celos siguen durante el confinamiento. Su madre sufre de violencia física y ella también la ha sufrido al rebelarse contra las actitudes machistas del padre. Su esperanza, al salir del confinamiento, es que su madre, su hermana menor y ella puedan irse de casa.
Otros casos tratados por la Fundación Ana Bella van desde la tortura psicológica mediante el encierro aplicado a una mujer en una habitación, sin dejarle ver a sus hijos; también denuncias de violencia física, entre ellas, la de un hombre que golpeó repetidamente a su esposa embarazada en la barriga; hasta el intento de un feminicidio hacia una mujer en Andalucía. Este último ocurrió apenas comenzó el confinamiento, cuando la mujer le dijo a su pareja que quería separarse y éste intentó degollarla; gracias los servicios asistenciales pudo salvarse. La organización ha percibido, además, en las llamadas que atiende su fundación, un incremento de las denuncias por abusos sexuales a menores.

Tribunales con las víctimas

Apenas conocerse el Real Decreto 463/2020 que anunciaba el estado de alarma en España, el Ministerio de Igualdad lanzó la campaña divulgativa “Estamos contigo. La violencia de género la paramos unidas”, pero la incertidumbre de qué se podía hacer o no sin vulnerar la ley estuvo presente entre las mujeres que padecen la violencia de género.
Ante una situación de peligro, se instaba a las mujeres a llamar al número de emergencias (112), a la policía (091), la guardia civil (062), o al número de emergencia exclusivo para casos de violencia contra la mujer (016), y en medidas extremas a dejar el domicilio si era posible, ya que no habría sanción por salir a la calle.
Este fue el caso de Marta[*], en Málaga, que tuvo que salir de su casa tras recibir un golpe de su marido en la cabeza, que le abrió una herida. Esperó a que él se fuera para salir de casa y huyó con su hijo de 13 meses, en la calle fue auxiliada por una patrulla policial.
Pero cuando la violencia no era física, las mujeres tenían más dudas de cómo proceder. En estos casos la asesoría legal fue fundamental. Sonia Márquez es abogada, especialista en temas de género. Relata el caso de una clienta que ha sufrido amenazas por su exmarido de quitarle la custodia al no poder cumplir el régimen de visitas, ya que su hija sufre de una cardiopatía y era muy riesgoso que saliera durante el estado de alarma.
Apoyar a la superviviente, recordar que la ley la ampara y que su exmarido no podría usar esto en su contra ha sido fundamental durante estos meses de confinamiento.
Los tribunales han trabajado sin pausa durante el estado de alarma. En un caso de violencia de género, tras efectuarse el juicio si había orden de protección para la mujer, esta llevaba aparejada la de sus hijos. “Los juzgados han funcionado muy bien. Las órdenes de protección han estado más por salvaguardar a la víctima”, relató Márquez.
Sin embargo, los juicios por divorcios o patria potestad se detuvieron, lo que en algunos casos obligó a las mujeres a seguir viviendo con sus agresores cuando ya habían interpuesto una demanda.

Asuntos pendientes

Las secuelas del confinamiento se verán en los próximos meses, en eso coinciden las expertas consultadas. Tanto en el número de denuncias que se interpondrán ahora que las mujeres han podido recuperar la movilidad, como en las secuelas psicológicas que dejará el haber estado encerradas con su agresor.
Alejandra Delgado es psicóloga especializada en violencia de género. Durante el confinamiento las llamadas que más recibió fue de mujeres que sufren violencia psicológica y violencia económica. La dependencia económica para las necesidades diarias derivó en algunos casos en que el agresor racionaba la comida o las dejaba sin dinero para comprar, esto unido al control continuo del maltratador dejará un impacto en ellas.
“Uno de los síntomas, en periodos de estrés de larga duración, es somatizar enfermedades. Las secuelas físicas producidas por estrés postraumático van desde manifestaciones de dolores óseos, fibromialgia, colon irritable, y es muy habitual ver enfermedades dermatológicas”, contó Delgado.
Otro de los asuntos pendientes, una vez superado el confinamiento, será dar respuesta legal a todas las demandas civiles que quedaron suspendidas, divorcios, custodias. Para la abogada Sonia Márquez, aún se debe informar más a las mujeres de sus alternativas para salir de la violencia de género: “Por muchas campañas publicitarias que salen, sigue habiendo mucha desinformación. Se insiste en la denuncia, pero a veces lo mejor para las mujeres es llevar un buen divorcio o unas medidas paternofiliales. Si hay lesiones físicas, hay que denunciar, pero si no, yo siempre recomiendo a mis clientas que se metan el móvil en el bolsillo y registren los insultos que reciben, así ya no es la palabra de una contra otro y se puede probar en un juicio”.
Para Márquez, otro de los asuntos pendientes está en la atención primaria a la mujer maltratada, en casos difíciles de comprobar hay policías que no quieren recoger la denuncia, no hay cuerpos policiales preparados y a muchos jueces les falta empatía.
Desde que comenzaron a contabilizarse las muertes por violencia de género en España, en enero de 2003, ha habido 1.054 víctimas mortales, el perfil de las víctimas  —de acuerdo al último informe publicado por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial— es que no hay un perfil único: no depende de la situación económica, geográfica o los estudios que tenga una mujer, todas son susceptibles a toparse con esta pandemia silenciosa, y de toda la sociedad depende romper este confinamiento.
Ana Bella Estévez sostuvo que, una vez que se levante el confinamiento en todo el territorio español, se podrán ver las denuncias que las mujeres no han interpuesto por miedo y por estar controladas en todo momento por su agresor.
*Los nombres de las mujeres que han cedido su testimonio han sido modificados para respetar su intimidad, y no interferir en las acciones legales que están llevando a cabo o realizarán en un futuro próximo. 


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