Cuba: Invisibilizadas y sin una ley que las proteja

Hasta junio de 2020, al menos siete mujeres fueron asesinadas en Cuba desde el inicio del aislamiento físico por el nuevo coronavirus COVID-19, según información de IPS Cuba

Texto: Alma Vidaurre/María José Martínez
Ilustración: Frank Bready Trejo | Antonio Ramírez
Infografía: Yordán Somarriba | Denisse Martínez

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Sin estadísticas oficiales ni información, y mucho menos sin una ley que reconozca los derechos y delitos contra la mujer, llegó la emergencia mundial del coronavirus a Cuba.
Ya en casa, como en otros países, las mujeres quedaron bajo el control y voluntad del agresor, para quien la impunidad promovida desde el Estado se convierte en su principal aliado ante la falta de un marco legal que desconoce la violencia de género en todas sus formas. Mucho antes del confinamiento mundial, las mujeres cubanas padecían innumerables dificultades que han sido ignoradas, pese a la exigencia de organizaciones de la sociedad civil, quienes reclaman un marco jurídico que las proteja de una vida libre de violencia.
“El aislamiento aumentó la vulnerabilidad de las mujeres cubanas en relación con la violencia de género (…). la salud mental se afectó debido a la carga de trabajo que ya tenían, los roles domésticos se triplicaron (…) las cubanas estamos estresadas por la situación económica que existe en el país, la escasez de alimentos, productos de aseo personal (…) todo eso ha sido un cúmulo de situaciones que afectó a la familia. El panorama fue peor para quienes viven hacinadas y no les alcanza para comer”, indicó Sara Delgado, coordinadora de la Red Defensora de los Asuntos de la Mujer en Cuba.

Aumento de feminicidios

El primer feminicidio que se conoció en la isla durante la etapa de aislamiento social por el COVID-19 fue el asesinato de una madre junto a sus dos hijas, de dos y cinco años de edad, ocurrido el 16 de abril en la comunidad El Indio, municipio de Amancio, en la provincia Las Tunas, a manos de su excónyuge. El hombre tenía antecedentes de violencia machista y no vivía con las víctimas, de acuerdo con Inter Press Service (IPS Cuba).
Pese a la ausencia de cifras, en especial sobre feminicidios, organizaciones civiles han contabilizado al menos siete asesinadas en 2020, una de ellas embarazada. La información es confirmada por la agencia, la cual verificó que cinco de los casos ocurrieron en cuarentena.
La agencia confirmó que dos de esas muertes se produjeron incluso el mismo día, 18 de junio. Se trata de los casos de Beatriz Cuadrado Batista, de 21 años, en el municipio Gibara de la provincia de Holguín, y Gisel Iznaga Graberán, en el municipio de Caimito, provincia de Artemisa. Ambas asesinadas por exparejas con antecedentes de violencia, de acuerdo con IPS Cuba.  
Semanas antes el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) alertó acerca del empeoramiento de las “desigualdades de género” a propósito de la pandemia provocada por el virus SARS-COV-2.  Para ese entonces, el número de casos de COVID-19 ascendía a 16 desde el 11 de marzo cuando el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) confirmó el primero en la isla.
En los días posteriores al 23 de marzo de 2020, el presidente cubano, Miguel Díaz Canel extremó las medidas para combatir el coronavirus, ordenando el aislamiento de la población.
. El 3 de mayo de 2020 se registró el asesinato de otra mujer, esta vez una embarazada de cinco meses. La víctima murió a manos de su expareja, quien había sido excarcelado. El crimen ocurrió en el barrio rural de La Palma en el municipio Güira de Melena, en la provincia de Artemisa.
Las autoridades detuvieron al feminicida, pero amenazaron con multar a las personas de la comunidad que publicaran información al respecto en redes sociales, reveló la plataforma Yo Sí Te Creo Cuba.
Tres días después sucedería otro feminicidio en la región de Cienfuegos. Allí una mujer fue asesinada por su expareja en las inmediaciones de la piscina olímpica, en el reparto La Juanita, en la ciudad de Cienfuegos. Su muerte dejó en orfandad a la hija en común con el agresor.
“La violencia de género en el periodo de aislamiento social nos tiene altamente preocupadas (…) hemos visto que solo en un periodo de 15 días los medios independientes reportaron tres feminicidios, incluso en un solo día ocurrieron dos”, indicó la activista Marthadela Tamayo, miembro del Comité Ciudadanos por la Integración Racial y de la Red Femenina de Cuba.

Reportes de abuso sexual en aislamiento

El mismo día (el 16 de abril) que se conoció el primer feminicidio en Cuba, se supo a través de redes sociales y medios independientes, como IPS Cuba, del abuso sexual cometido contra dos adolescentes afrodescendientes, cuyo agresores fueron oficiales de la policía. El hecho ocurrió en el asentamiento informal y precario de Indalla, en el municipio Marianao, en La Habana.
Los reportes del suceso indican que los oficiales obligaron a las adolescentes a entrar al vehículo policial bajo el argumento de que no podían estar fuera de sus casas en horario nocturno por la cuarentena. Posteriormente, a la denuncia de las adolescentes trascendió que sus familiares sufrieron represalias por parte de agentes del Estado.
La directora ejecutiva de la Red Femenina de Cuba, Elena Larrinaga, resaltó que ambas adolescentes viven en una comunidad afrodescendiente “bien olvidada, desde el lente del poder, desde el Estado”, una situación que desde su óptica es preocupante, porque se conjuga un componente “racial”.

Sobre otras violencias

Durante la cuarentena, instituciones como la Fiscalía General de la República habilitaron servicios de ayuda para víctimas. Sin embargo, la atención de las mujeres ha quedado en manos de activistas y organizaciones de la sociedad civil, que se han organizado para crear redes de apoyo y líneas de emergencia.
Una de estas iniciativas fue Plataforma Yo Sí Te Creo Cuba, que funciona desde junio de 2019. A finales de marzo de 2020 habilitaron una línea de consejería para acompañar a las víctimas, con apoyo psicológico, en cuarentena.
La línea recibió, de manera irregular, un promedio de cuatro llamadas al día por parte de mujeres que denunciaron diversos tipos de violencia. También de quienes se comunicaron por el servicio de Messenger en redes sociales.
“La Línea se ha comportado de forma irregular. Hemos tenido días muy cargados, luego podemos estar varios días sin recibir llamadas. Es importante destacar el acceso todavía con limitaciones de la población a Internet y el inestable servicio, incluso de telefonía, del monopolio estatal de Etecsa”, explicó la organización a través de un correo electrónico consultado para esta investigación.
 El reporte incluye  los dos infanticidios en los municipios de Amancio (Las Tunas), Güira de Melena (Artemisa) y la ciudad de Cienfuegos (Cienfuegos), señaló en comunicación enviada.
“Para saber cuáles afectan a la mujer cubana se requiere de un estudio nacional sobre todas las formas de la violencia de género, que hasta ahora no se ha realizado”, expresaron.
También se han reportados casos de acoso sexual callejero, en especial de hombres ajenos al entorno de las mujeres, quienes cometen diversos actos de índole sexual desde la calle hacia sus viviendas.
Yo Sí Te Creo Cuba ha acompañado a al menos 30 mujeres, entre 18 y 70 años. La mayoría de La Habana y una de Matanzas, con paridad por color de la piel hasta el momento. “No obstante, la cantidad de personas apoyadas es mayor, pues se atienden además a familiares, sobre todo a niñas y adolescentes afectadas por la situación de violencia”.

Maltratos se agravaron

La lectura que organizaciones feministas en Cuba dan a los datos es que, aunque disgregados, reflejan una muestra de que la violencia que existe se agravó en la cuarentena.
Ante la ausencia de estadísticas, y en especial la falta de acceso de a la justicia y a medios de comunicación que visibilicen sus reclamos, la sociedad cubana se expresa a través de las redes sociales como único medio de denuncia y comunicación para denunciar irregularidades en la isla, aunque el gobierno haya prohibido mediante resoluciones, como el decreto ley 370, la difusión de imágenes, en especial de funcionarios que estén cometiendo arbitrariedades.

Violencia política

Además de la violencia que ocurre dentro de los hogares, las mujeres en Cuba identifican la violencia política.  En tiempos de confinamiento, organizaciones de la sociedad civil denunciaron el aumento del hostigamiento, acoso y amenazas en contra de las defensoras de los derechos humanos y de las mujeres.
El más reciente ha sido la detención de Yanelis Durán, activista de la Unión Patriótica de Cuba, detenida el 8 de julio. Familiares y miembros de la organización informaron que Durán fue acusada de resistirse a la autoridad por no presentarse a una citación verbal que le hicieron vía telefónica. Otra activista de la misma organización, Keilylli de la Mora Valle, fue condenada en el mes de junio a un año y medio de prisión, luego de ser acusada por propagación de epidemia, desobediencia, desacato y resistencia.
“Somos hostigadas porque la policía del Estado o policía revolucionaria viene a nuestras casas o nos sigue en las calle (…) nos torturan, nos ponen multas o nos llevan a una estación de policía, donde nos interrogan y si no accedemos a los que nos dice amenazan a nuestros familias”, expresó María Cristina Labrada Varona, miembro del movimiento Damas de Blanco.
Labrada afirma que solo en el mes de mayo fueron arrestadas 21 mujeres, y otras 23 hostigadas, según cifras recogidas por el Centro de Derechos Humanos. Actualmente, el movimiento Damas de Blanco reporta a dos de sus miembros, dos mujeres, que están presas “injustamente”, entre ellas Aymara Nieto Muñoz y Martha Sánchez.
Esta violencia por parte de agentes del Estado en cuarentena ya había tenido un repunte desde el 20 de septiembre de 2019, con el lanzamiento de la “Campaña unidas por nuestro derecho”, cuya  iniciativa tiene como objetivo exigir que se tipifique en el Código Penal cubano la existencia de la violencia política contra las mujeres en la isla, y que la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) actualice los datos de feminicidio. Asimismo, solicitan capacitación sobre violencia de género para funcionarios.
“Pero por esto nos han seguido persiguiendo (…) se ve el machismo, y la misoginia de los oficiales de la Seguridad del Estado, los cuales han aumentado la represión hacia una, por la demanda, porque nos estamos enfrentando al gobierno y porque somos mujeres las que estamos llevando ese enfrentamiento”, agregó Tamayo.

El precio de ser “negra”

La activista Marthadela Tamayo argumenta que la represión se incrementa de manera diferencial hacia las mujeres afrodescendienes. Tamayo, miembro del Comité Ciudadanos por la Integración Racial, denuncia que ha vivido en carne propia la violencia política. Además, considera que el gobierno tiene una “deuda pendiente” con las afrodescendiente de la isla, quienes pagan el “precio” de la discriminación por ser “negras”.
“Esa deuda se ha incrementado, la población afrocubana vive con problemas económicos y en una precariedad total (…), sobre todo las mujeres, quienes estamos en posición de vulnerabilidad y pobreza”.
El informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre la situación de los derechos en Cuba agrega que las mujeres lesbianas afrodescendientes que son víctimas de violencia policial experimentan una triple discriminación tanto por su origen étnico-racial como por el hecho de ser mujeres, afirma el documento basado en el Informe para el Examen Periódico Universal Revisión de la República de Cuba Tercer Ciclo Trigésimo Período de Sesiones, de mayo de 2018. Esto incluye el uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes del orden en contra de personas afrodescendientes.

Algunos indicios para revisar

En el Informe Nacional sobre la Implementación de la agenda 2030 el gobierno cubano reconoció los datos de la Encuesta de Igualdad de Género realizada en 2016, por el Centro de Estudios de la Mujer de la FMC y el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE) de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).
El estudio indica que 39.6 % de las mujeres han sido víctimas de violencia en algún momento de su vida, y otro 26.7% en 12 meses previos a esa consulta, prevaleciendo como tipo de violencia la psicológica, y en segundo lugar la económica. Además, 30% opinó que la violencia contra la mujer era mucha en la isla.
El documento, que hace mención por primera vez a los delitos de feminicidios, indica que el número de muertes ocasionadas por su pareja o expareja se expresó una tasa de femicidios de 0,99 por 100.000 habitantes de la población femenina, entre 15 años y más.
En Cuba son 5 millones de mujeres, y desde 2014 a 2018 las muertes por violencia de género no oficiales, que se han podido investigar, han sido 500. Ya en 2019 el gobierno admitió ante la (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) Cepal  que 50 mujeres fueron asesinadas en 2016, pero eso es lo que se sabe, porque ni en hospitales ni en las policías se contemplan como feminicidios”, dijo la directora de la red femenina.
En la isla, al menos 105 mujeres murieron en 2019 por agresiones, según el Anuario Estadístico de Salud 2020. Los datos no esclarecen cuántos de estos crímenes son feminicidios, un delito que no se registra en el Código Penal vigente desde 1987.

Vivir sin protección

La nueva constitución cubana en su artículo 43 establece la obligación del Estado de proteger a las mujeres de violencia de género. Por su parte, la Confederación Nacional del Partido Comunista de Cuba incluyó en sus prioridades rechazar la violencia de género, intrafamiliar y dentro de las comunidades.
Sin embargo, ante los reportes de violencia que se agravaron en cuarentena, las organizaciones aseguran que la mujer cubana carece de una protección a sus derechos a una vida libre de violencia. En particular la intrafamiliar, que no está tipificada como delito. Tampoco lo está el crimen de feminicidio. Ni siquiera es reconocido como una figura jurídica en el código penal del país. Incluso el Anuario Estadístico de Salud de 2019 ignora las muertes violentas de mujeres en las causas de fallecimiento de la población.
Fiscalías y tribunales tampoco cuentan con equipos y profesionales formados especialmente para acompañar a las víctimas a procesar sus denuncias sin revictimizarlas. Al igual que la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), quienes incluso incurren en delitos de violencia contra las mujeres, que van desde persecución política, acoso callejero hasta abuso sexual, tal como ocurrió con dos adolescentes en cuarentena.
Estas serían algunas de las razones por las que solo 3.7% de las mujeres ha pedido ayuda en situaciones de violencia al interior de la pareja, según datos de la Encuesta Nacional de Igualdad de Género de 2016.
En cuanto a los refugios para albergar a las víctimas, en Cuba existen las Casas de Atención a la Mujer y la Federación de Mujeres Cubanas, pero ninguna ofrece resguardo a víctimas. El país carece de centros de acogida y protección para ellas. Las organizaciones denuncian también la falta de redes de apoyo eficiente en las instituciones, pues no existe una línea de servicio las 24 horas del día.
Por lo tanto, ni las denuncias se procesan ni se contabilizan las víctimas como tampoco se ordenan medidas especiales de protección judicial a favor de las mujeres, apuntó la activista Tamayo. En tiempos de confinamiento, las resoluciones del Ministerio Público se basaron solo en la aplicación de la emergencia sanitaria.
Hay que destacar que hasta el 3 de junio de 2020 se habían realizado 1.252 juicios orales relacionados a delitos de propagación de epidemias, actividad económica ilícita, receptación y otros asociados al irrespeto a la autoridad como el desacato y resistencia, según datos del programa Hacemos Cuba que detalla las actuaciones de la Fiscalía. Ninguna incluyó hacer justicia por las violencias que vivieron las mujeres en cuarentena.

Esta infografía fue elaborada con base en los datos de la Encuesta Nacional de Igualdad de Género 2016, organizaciones de la sociedad civil y el medio IPS Cuba.

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