Colombia: Feminicidios y abusos sexuales, las verdaderas mascarillas que silenciaron a las mujeres en cuarentena

Más de 100 mujeres fueron asesinadas durante el periodo de aislamiento obligatorio, tiempo en el que aumentaron los pedidos de auxilio a través de los servicios de ayuda para atender a las víctimas

Texto: Jesenia Freitez Guedez/María José Martínez/Zurya Escamilla Díaz
Ilustración: Pierre Daboin | Antonio Ramírez
Infografía: Yordán Somarriba | Denisse Martínez


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El brutal ataque sexual colectivo cometido el 20 de junio de 2020 contra una niña de la etnia embera-chamí por parte de oficiales militares en el departamento de Risaralda, ubicado en el centro de Colombia, ha dejado una huella en un país que ve con terror el continuo incremento de la violencia hacia las mujeres, niñas y adolescentes y, en especial, hacia los pueblos indígenas, que han sido víctimas desde antes de los tiempos de la cuarentena y ahora tras el confinamiento.
Nada de esto es nuevo en Colombia y menos para las poblaciones más vulnerables en el país como las mujeres rurales, con discapacidad y sobrevivientes del conflicto armado, entre otras, quienes resultaron afectadas desde la aplicación de las medidas de aislamiento preventivo y obligatorio.
Así, las mujeres trabajadoras de la salud, madres cabeza de hogar, migrantes, adultas mayores, población étnica y en situación de privación de la libertad fueron impactadas, en un primer momento, por la falta de acceso a la seguridad alimentaria, servicios básicos y tecnologías de la información. Pero lo peor estaba por venir.
Cifras del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses indican que entre los meses de enero y mayo de 2020 se practicaron 7.544 exámenes médicos legales por presunto delito sexual, de los cuales 6.479 fueron realizados a menores de edad. En contraste, datos de la organización Sisma Mujer revela que cada 21 minutos se registró una denuncia por delitos sexuales durante el confinamiento, un tiempo donde la vulnerabilidad fue mayor para las mujeres.
Uno de los más recientes casos fue también el ataque sexual reportado el 1ro de julio, contra una pequeña de cuatro años en el municipio Garzón, en el suroriente del departamento del Huila. La víctima murió producto del impacto que le dejaron las heridas propinadas por el atacante, un hombre de 27 años. En lo que va de 2020, al menos siete niñas han sido víctimas de feminicidio en Colombia, según cifras de la organización Fundación Feminicidios.
En la cuarentena, aproximadamente cada 25 horas fue denunciado un feminicidio y cada 10 minutos se realizó una denuncia de violencia intrafamiliar, según datos del boletín Comportamiento de las Violencias en el marco de la pandemia en Colombia, elaborado por Sisma Mujer. El hogar y, precisamente, las personas más cercanas como abuelos, padres, hermanos, tíos y padrastros fueron los principales agresores de niñas y adolescentes, revelan las denuncias procesadas en fiscalía durante este periodo.
“Según reporte del Observatorio Colombiano para las Mujeres que coordina la Consejería Presidencial para la Mujer, el número de llamadas a la línea de atención 155 se incrementó durante esta cuarentena hasta en un 154%, con un incremento de 170% en casos por violencia intrafamiliar, con respecto al mismo periodo del año inmediatamente anterior (entre el 25 de marzo y el 14 de mayo), de lo que se puede inferir que muchos casos quedaron sin ser denunciados, situación que preocupa aún más bajo las actuales circunstancias”, informó el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses en comunicación enviada por email para esta investigación.
La violencia intrafamiliar experimentó un aumento del 36% al pasar de 41.794 llamadas, en 2019, a 56.862 en 2020. Mientras que la violencia de pareja pasó de 900 llamadas a 2.869, es decir que se incrementó en 219%, según el número de llamadas registradas por la línea 123 en el periodo comprendido entre el 25 de marzo y el 24 de junio de 2020 y 2019, según muestra el Décimo cuarto boletín sobre la atención de líneas de atención telefónica a mujeres en el contexto de medidas de aislamiento preventivo por CovSar2 en Colombia.
En este lapso de 93 días en 2020, bajo medidas de aislamiento preventivo, el número de llamadas a la línea 155 que reportaron hechos asociados a violencia intrafamiliar creció en 5.037 llamadas, lo que representa un incremento del 150%.
Lo sucedido en este periodo evidencia el dramático antecedente que ya tenía Colombia antes de la pandemia. Solo en 2019, una mujer era asesinada cada tres días por su pareja o expareja. Esto significó que, por lo menos, una mujer fue agredida cada 13 minutos y que cada 24 minutos otra también fue atacada sexualmente. Entre ellas niñas y adolescentes, quienes representaron 86% del total de mujeres agredidas ese año, en especial de 10 y 14 años, las cuales destacan como la población más afectada. Seguidas por las que tienen entre 5 y 9 años.

Más niños en orfandad

El 12 de mayo Kelly Castaño, de 21 años, fue asesinada con un arma de fuego por su pareja. El hecho se registró en la ciudad de Cali, en Valle del Cauca. Su muerte forma parte de una lista donde la impunidad amenaza casos como los de Daniela Domínguez, de 20 años, cuyo cuerpo fue encontrado en una cancha de futbol, también en Cali.
Ellas son parte de los 50 feminicidios que se han registrado en Colombia desde el 20 de marzo hasta el 23 de junio de 2020. Los crímenes han dejado al menos 22 menores de edad huérfanos durante la cuarentena como los dos hijos de María Elena López, de 26 años, otra mujer asesinada el 12 de junio. Algunos de ellos incluso fueron asesinados junto a sus madres, tal como sucedió con Heidy Soriana, de 30 años y su pequeña, de cuatro, en Bogotá, la capital del país.
En lo que ha transcurrido de 2020 se contabilizan 116 feminicidios, según cifras de la Fundación Feminicidios Colombia, quien también reporta 26 intentos de feminicidios durante el aislamiento obligatorio, informaron en comunicación enviada para este reportaje. Sin embargo, las cifras cambian a medida que pasan las horas.
“El incremento en el número de llamadas a la línea de atención 155 y, con ellas, los casos de mujeres que llegan al Instituto para ser valoradas en reconocimiento médico legal dan cuenta de que la cuarentena las expuso a situaciones de mayor riesgo para su vida e integridad”, comentó vía email el Instituto Nacional De Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Los datos de la Fundación Feminicidios Colombia contrastan con los reportados en 2019, desde el 10 de marzo al 24 de junio, cuando se registraron un total de 82 feminicidios.
“El observatorio ha hecho un llamado para que se decrete una emergencia nacional debido a la gran cantidad de casos, por ejemplo, solo entre el 16 marzo y el 16 de junio de este año se registraron 104 feminicidios en Colombia, de ellos 15 en una semana”, apuntó Gabriela Eraso Villota, miembro de la Corporación Humanas Colombia, Centro Regional de Derechos Humanos y de Justicia de Género.
Por su parte, el Observatorio de Feminicidios de Colombia, otra organización que contabiliza el número de muertes violentas de mujeres en el país, detalla que 37 de estos delitos se dieron en junio; 31 en mayo, 27 en abril y 18 en marzo, mientras la Fiscalía General de la Nación reconoce 19 mujeres víctimas de feminicidio durante el periodo de cuarentena, según informe de la organización Sisma Mujer.
“Cuando una mujer es asesinada la sociedad pierde en la medida que naturalizamos la violencia, sobre todo cuando se normaliza reportar estas situaciones como una estadística más que deja sorprender. Es un gran daño ético y moral para niños que se están quedando sin sus madres y para una sociedad que pierde a una mujer que pudo aportar a la sociedad”, afirmó Diana Rodríguez Franco, secretaría Distrital de la Mujer de Bogotá.

Denuncias que se convirtieron en un grito de ayuda

Las voces de las víctimas se hicieron sentir en las llamadas a la línea 115 de la Policía Nacional, donde se estableció un protocolo para la atención de violencias de género en el país durante la cuarentena.
De acuerdo con Lina Fernanda Buchely Ibarra, directora del Observatorio para la Equidad de las Mujeres de la Universidad Icesi, la tendencia de las cifras hasta la fecha es que siguen mostrando un incremento alarmante en el número de las violencias registradas cada hora, principalmente las de tipo físicas, psicológicas y morales o económicas.
“El dato bruto es que han aumentado las denuncias por la Línea 155, en casi 200% los casos de violencias basados en género. A diario, esa línea en 2019 recogía 50 quejas en promedio y este año durante cuarentena recoge 173 en promedio”, explicó.
El Décimo cuarto boletín sobre la atención de líneas de atención telefónica a mujeres añade que, entre el 25 de marzo y el 25 de junio el año 2019, se recibieron 4.830 llamadas que promedio significó 52 diarias. Mientras que, en el mismo periodo, en 2020 se han dado 11.245 (un promedio 120 diarias), es decir que el número de llamadas aumentó en 133%, ya que escaló en 6.415 llamadas respecto a 2019.
En relación con el sexo y edad de las víctimas de violencia, 52% fueron niñas y. adolescentes y el 46% niños y adolescentes. Ocho de cada 10 son menores de 13 años y pertenecen a ambos sexos, indican cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Centro de Contacto Línea 141).

Por otra parte, las jornadas de limpieza que exige la pandemia y el cierre de escuelas incrementó también la carga de trabajo no remunerado en los hogares, junto a los cuidados que forman parte de la rutina diaria de la mujer. Además de los que ya se les exigen cumplir en el plano laboral. Esto tuvo un efecto directo sobre sus condiciones físicas, económicas y psicológicas.
De acuerdo con la última encuesta de uso del tiempo disponible, más del 89.5% de las mujeres participaron en actividades de mantenimiento del hogar y cuidado no remunerado en comparación con un 62% de los hombres en Colombia.
Sin embargo, organizaciones y activistas recalcan que la violencia que se exacerbó en la cuarentena es la misma violencia estructural que cada día cobra la vida de 137 mujeres alrededor del mundo, en promedio, a manos de su pareja o de un miembro de su familia, según datos de las Naciones Unidas.

Si no te grito, no te hablo

En los reportes sobre violencia psicológica que evaluó el Observatorio para la Equidad de las Mujeres se evidencia un repunte también en las denuncias como medio para desahogarse “de los gritos de sus parejas y castigos emocionales”. Entre ellas se incluyen “dejarles de hablar, no comerse la comida, castigarlas con dejar de tener sexo, crear fronteras en la propia casa, impidiendo que entren a un lugar o ser más exigentes con las dinámicas domésticas”, comentó su directora, Lina Fernanda Buchely Ibarra.
“En las llamadas hay mucha violencia psicológica. Las palabras penetran, que te digan bruta o bestia es mucho maltrato”, indicó la psicóloga Ruth Andrea Rivera Bautista, especialista en gerencia social. Rivera señala que, desde que se decretó el confinamiento, aumentaron sus consultas diarias de mujeres que piden ayuda, pero que ni siquiera se atreven a reportarlo por las líneas de atención.
Mientras que, en el plano económico, los hombres “exigen que ellas sean encargadas del trabajo doméstico” y les recuerda que dependen de ellos, añadió Beatriz Quintero, coordinadora de la Red Nacional de Mujeres.
Algunos de los casos que se trataron en las Comisaría de Familia describen a hombres que en el confinamiento “descargan” sobre la mujer la responsabilidad de mantener económicamente el hogar. Al punto, incluso, de presionarlas para que se dedicarán al trabajo sexual, “porque sus compañeros no aportan nada, pero ejercen maltrato sobre sus niños”, puntualizó Judith Borrego, a cargo de una de las comisarías de familia en Bogotá.
Situaciones similares se dieron en otras zonas hacia la frontera, como la ciudad de Cúcuta, señaló Jairo Garzón, director nacional de la Capellanía Nacional OFICA. “Encontramos mujeres de la tercera edad golpeadas. Los abusos incluyeron obligarlas a salir a la calle para sostener la economía de la casa. Golpeadas físicamente, pero también en lo psicológico por la carga de atender a los niños, la casa y la preocupación de ver a sus hijos también maltratados cuando intentaban revelarse”.

Buscando justicia

El incremento de la fuerza pública para controlar las medidas de aislamiento representó un riesgo para las mujeres en cuarentena. Los reportes de las organizaciones alertan de casos donde las mujeres intentaron denunciar a sus agresores en las policías, pero que no fueron atendidas. De acuerdo con datos de la Comisaría de Familia de Bogotá, en la localidad de los Mártires, en algunas zonas funcionarios dieron prioridad al cumplimiento de la cuarentena antes que atender las denuncias por temas de violencia de género, por lo que muchas mujeres debieron regresar junto al agresor.
“Hemos visto una falta de atención de las policías. En algunos casos, las mujeres salieron de sus casas y cuando pidieron ayuda a la policía, estas les dijeron que no podían estar en la calle y que solucionaran sus problemas en casa. Son casos donde la policía debía hacer el reporte porque es una situación en flagrante y la norma dice que la justicia debía investigar”, informó Judith Borrego, comisaria de familia en Bogotá.
Por otra parte, el Consejo Superior de la Judicatura ordenó a los órganos de justicia la suspensión de algunas actividades. Así, se instruyó el trabajo desde casa para el personal de sus dependencias y se determinó turnos de seis horas para algunos funcionarios. Por lo que, tribunales y fiscalías siguieron operando y en el área de violencia intrafamiliar se dictaron medida de protección.
Asimismo, el decreto 460150 de 2020 estableció que las Comisarías de Familia deben garantizar la prestación de su servicio ininterrumpido durante la emergencia para salvaguardar la vida de las mujeres, “aunque hubo municipios cerrados porque los funcionarios carecían de las medidas necesarias de bioseguridad”, indicó Beatriz Quintero, representante de la Red Nacional de Mujeres.
Alejandro Ruíz Caicedo, abogado especialista en Derecho de Familia, detectó un colapso en el sistema debido a la cantidad de casos que siguen llegando a las Comisarías de Familias. En su opinión, esto ha hecho “deficiente” los servicios de atención, lo que a su vez genera más retardo en los procedimientos.
“Antes la atención era inmediata; hacías la denuncia, por ejemplo, hoy y citaban al agresor pasado mañana, es decir, se hacía casi todo en un día. Con el confinamiento las audiencias tardaron hasta tres o cuatro días, incluso más, debido a la cantidad de casos”, dijo Caicedo.
El abogado afirma que, aunque la atención se mantuvo virtualmente, la capacidad del organismo rebasó por el número de casos diarios. En consecuencia, procedimientos que antes eran expeditos presentaron demoras que, a su juicio, ponen en riesgo la vida de la mujer.

Violencia obstétrica

Una de las formas de violencia que las mujeres también experimentaron en el confinamiento, en Colombia, fue la violencia obstétrica. Así lo revela un estudio de campo hecho por el Observatorio de Género del Norte de Santander, en los barrios periféricos de la zona, cuya población dependen de lo que producen cada día.
En estos sectores, la organización vio con preocupación la afectación de mujeres embarazadas en estado de gravidez, a las que el sector salud, por la misma emergencia del coronavirus, dejó de atender en zonas periféricas de la ciudad de Cúcuta, en el sector Los Alpes, en el centro de la ciudad y en la zona conocida como El Contento.
“Les dijeron que no podían acercarse a los centros de salud por el Covid. Aunque les prometieron hacerles un control, no hubo seguimiento para tratarlas”, dijo Chacón, codirectora del Observatorio.
El estudio detectó que la prioridad de atención en el sector salud fue el Covid por encima de otras enfermedades. “Encontramos incluso mujeres embarazadas que tenían niños muy enfermos con intoxicaciones, pero la atención solo era por Covid sin tomar en cuenta otras afecciones; lo que nos parecen unas malas prácticas que podría catalogarse como violencia obstétrica al no haber cuidados especiales hacia la mujer”, resaltó Chacón.

Pocos refugios

En cuanto a los refugios, el Ministerio de Justicia pidió́ a los alcaldes crear espacios para mujeres víctimas de violencia durante la cuarentena, debido al incremento de las denuncias. Además, la legislación colombiana que protege a las mujeres, y que fue reformada por la ley 1542 de 2017, establece estos servicios para mujeres y sus hijos cuando sufren violencia.
Las Casas Refugio para víctimas siguen operando de manera normal en la Ciudad de Bogotá́. Sin embargo, informes levantados desde la Consejería Presidencial para sobre el impacto del COVID-19 en las mujeres colombianas reconocen que en este tiempo crecieron las barreras para que las mujeres accedan a servicios de salud, justicia y sociales como refugios y atención psicológica.
En tiempos de pandemia, estos servicios fueron insuficientes, aseguró el abogado especialista en Derecho de Familia, Alejandro Ruíz Caicedo, “pues no alcanzan a dar toda la cobertura que se necesita. Entre abril y mayo se comprobó que colapsaron y que no pueden prestar servicios por el volumen de personas. Por ejemplo, en Bogotá hay 180 cupos para 250 casos que se contabilizan a diario”, destacó.

Suicidios preocupan a organizaciones

La cantidad de suicidios registrados durante el confinamiento es otro de los hechos que más están alarmando a las organizaciones. La Fundación Juanfe, que trabaja con madres adolescentes en situación de pobreza extrema, afirma que se declaró “en alerta naranja” ante los diversos casos que atienden y que se agravaron conforme pasan los días.
La ONG registra hasta la fecha “un porcentaje alto” de jóvenes con “intentos suicidas” dentro de los casos que atienden a diario. De ellos calcula en 42% los casos de menores de 19 años que, en confinamiento, consideran se encuentran “en alto riesgo”. Esto quiere decir que son jóvenes que han padecido diversos tipos de violencia, sobre todo física y económica, y que va en aumento, desde el mes de marzo, cuando quedaron confinadas con sus agresores las 24 horas al día. Algunas incluso expuestas a ambientes de prostitución y drogas

“Recibimos niñas donde el menor problema es que estén embarazadas (…) Actualmente, tenemos 78 niñas con pensamiento suicida por vulnerabilidad relacionada a la violencia. Una parte son niñas con afectaciones químicas depresivas. Otras víctimas de abuso sexual, tratadas con abandono y desprecio que lamentablemente ceden. Así nos pasó recientemente con una de nuestras niñas que se quitó la vida en Medellín”, indicó Catalina Escobar, presidenta de la organización.

Más dificultades para sectores vulnerables

En materia económica el confinamiento afectó igualmente a víctimas y desplazadas del conflicto armado que viven en zonas rurales a quienes se les imposibilitó el cobro de las ayudas humanitarias que otorga el Estado colombiano, debido a las medidas de control en cuarentena que prohibieron cualquier tipo de movilidad pública, según datos recabados por el Observatorio de Género del Norte de Santander.
La afectación de los sectores económicos por el distanciamiento social como el turismo, comercio, confección y economías informales o populares, entre otras, perjudicó de igual manera la economía de las mujeres, población que en su mayoría labora en estos lugares.
En Colombia, se calcula que, de los 9.2 millones de mujeres ocupadas, 5,4 millones son informales, lo que equivale una tasa de informalidad del empleo femenino del 59%, detalla un informe realizado por la Consejería Presidencial para la Mujer sobre el impacto del Covid-19.
El mismo documento refiere que dentro de la población de mujeres que trabajan en la economía informal, alrededor de 1.9 millones son madres cabeza de hogar (36%) y son las que se ven más afectadas por la coyuntura del COVID-19
De acuerdo con recomendaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), las condiciones de pobreza y desigualdad para este grupo poblacional se agudizarían, dejando como saldo a más de 107 millones de mujeres en condiciones de pobreza y 82 millones en condiciones de pobreza extrema a lo largo del continente
En opinión de las ONG es importante que las autoridades acuerden con la sociedad civil medidas que no se enfoquen solo en el Covid 19, sino que pueden atender otros tópicos de urgencia como la violencia hacia las mujeres.
Tanto autoridades como activistas coinciden en afirmar que “la verdadera gran pandemia” con la que se está luchando no es el coronavirus, sino que la violencia contra las mujeres.
“Lo peor que nos puede pasar en esta pandemia es volver a lo que éramos antes, porque es volver a una normalidad cruda, llena de feminicidios, maltrato, torturas y desigualdad”, opinó Diana Rodríguez, directora de la Secretaría Distrital de la Mujer de Bogotá.


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