Colombia: Denunciar te salva de la violencia


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Texto: Jesenia Freitez Guedez/María José Martínez/Zurya Escamilla Díaz
Ilustración: Pierre Daboin
Infografía: Yordán Somarriba


La violencia “nunca es una sola vez”, nunca disminuye y nunca es aislada, tampoco es independiente. Por el contrario, es gradual y determinante, lo que hace que siempre se conecte con otras violencias y una vez que se ingresa al círculo, el camino puede llevar a la muerte. De allí la urgencia de denunciar, es la principal recomendación que dan las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer.

Diana Rodríguez Franco, secretaria distrital de la mujer en Bogotá, sostiene que es necesario desnaturalizar la violencia y prestar apoyo a quienes la sufren. “Es preferible llamar y estar equivocados, pero prevenir y evitar dejar pasar un caso. Si oyes gritos llama a la línea púrpura o a cualquiera de las líneas de emergencia que han dispuesto las autoridades”, comentó.

Las mujeres que viven violencia se pueden comunicar a esta línea púrpura a través del 01 8000 112 137 y vía WhatsApp por el 300 755 18 46; a la Fiscalía General de la Nación en la línea 122, a la línea 155 diseñada especialmente para mujeres víctimas de violencia, al 123 si alguien en casa corre peligro o al 141 si la víctima es un menor de edad.

Hasta el mes de abril, la Secretaría de la Mujer en la capital colombiana había sumado 630 establecimientos (como supermercados, farmacias y estaciones de servicio) a donde las víctimas pueden preguntar por el supervisor de la tienda para denunciar violencia. Este, a su vez, debe llamar a la policía y hacer el reporte.

Además, refiere Diana Rodríguez, dentro del programa se incluye la colaboración con tres empresas de taxis que prestan sus servicios para trasladar a las víctimas si tienen que salir de inmediato a denunciar. “Nosotros los contactamos y las llevan, si ellas acceden”.

La funcionaria y abogada destaca que, de manera muy didáctica, han preparado a las personas que puedan auxiliar a las víctimas siguiendo los parámetros que establecen las recomendaciones de ONU Mujeres, para que cualquier persona pueda ayudarlas si detecta una violencia.

Lo primero es que “se les garantiza total confidencialidad y seguridad”, pues se les habla desde un espacio seguro para que se sientan en confianza. Por ello, tal como se ejecuta en este programa de la Secretaría Distrital de la mujer en Bogotá, Rodríguez sugiere a quien pueda ponerse en contacto con una víctima “evitar preguntarle por los hechos”. Tampoco tratar de disuadirla o cuestionarla “porque eso la revictimiza”. Solo brindar apoyo y buscar atención en los centros de ayudas de las autoridades y ONG.

Por su parte, Gabriela Chacón, codirectora del Observatorio de Género del Norte de Santander, sostiene que la familia, los vecinos y los amigos son fundamentales para que la mujer pueda dejar de ser víctima y convertirse en sobreviviente. Sin embargo, también invita a quienes puedan estar padeciendo violencia, a acercarse a las redes de apoyo feministas o de organizaciones que atiendan el tema para que les brinden un acompañamiento adecuado, “que les recuerde que no están solas”.

“Sabemos que es muy difícil hablar y denunciar por la presión social, a veces el tema de la familia, los estereotipos y la responsabilidad que impone la sociedad inciden sobre el miedo que las víctimas tienen. Deben llenarse de coraje porque es la única manera de darles una respuesta y erradicar esas violencias”, indicó.

Para el abogado Alejandro Ruíz Caicedo, especialista en Derecho de Familia, es necesario animar a las mujeres a denunciar, siempre con un acompañamiento que las empodere. Coincide en que la comunidad juega un rol importante para sancionar a aquel vecino que maltrata a su pareja.

“Hay que recordar que en Colombia existe también el delito de omisión de la denuncia. Si yo conozco un delito, incluida la violencia intrafamiliar, y evito denunciar puedo ser judicializado por callar”, apuntó.

Lina Fernanda Buchely Ibarra, directora del Observatorio para la Equidad de las Mujeres, expresa que “es insuficiente con empezar un proceso de sanación y reconocer el estatus de víctima.  Lo importante es hacer público esos fenómenos. Denunciar es levantar la voz, es evitar que ese hombre siga haciendo lo mismo”.

Así lo avalan las psicólogas Ruth del Pastor y Andrea Rivera Bautista, quienes consideran que es fundamental construir el amor propio y enseñar a las mujeres sus derechos para que puedan parar el maltrato.

Entender en qué consiste el círculo de violencia, es decir, una agresión seguida de una disculpa y un proceso de reconciliación que solo llevan a más conductas violentas. El trabajo, en este caso, se tiene que dar tanto en lo individual como en lo social para desaprender aquellas violencias que culturalmente se normalizaron.

“Y para ello es importante que aprendan a amarse y a respetarse, porque al hacerlo impedirán que las sigan violentando”, expresó del Pastor.


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